Receta del Día
BLOG Refrigerar o no. No todo va al refrigerador!

Las temperaturas frías son ideales para conservar la mayoría de comestibles, sin embargo, mandar todo al refrigerador no es una práctica adecuada si queremos preservar el sabor, color y textura de ciertos alimentos.

Incluso al momento de refrigerar debemos conocer la manera correcta de hacerlo si queremos cuidar la calidad y propiedades nutricionales de cada comida. Aprendamos un poco.

¿Cuando conservar al ambiente?

Actualmente, los productos tienen una serie de características que facilitan su conservación al ambiente. A pesar de estas ventajas hay que saber almacenarlos de la manera correcta.

Los envases UHT permiten almacenar líquidos durante espacios prolongados de tiempo asegurando su calidad, otros empaques tienen cierres herméticos o pueden permanecer al ambiente antes de ser abiertos. Lo óptimo es destinar un sitio fresco, seco y que no esté expuesto a la luz directa del sol para estos productos.

Frutas tropicales como plátano, papaya o piña mantienen mejor su sabor y textura fuera de la nevera; las manzanas, naranjas, peras o mandarinas también pueden mantenerse a temperatura ambiente.

Los tubérculos como la papa o la yuca deben guardarse en un sitio oscuro y ventilado, al igual que las cebollas y el ajo.

Refrigerar de manera correcta

No todos los alimentos responden de igual manera a distintas temperaturas. Cada espacio de la nevera está destinado a cierto tipo de comestibles como te indicamos a continuación:

La leche, mantequilla, queso, yogurt, embutidos y huevos no necesitan un frío extremo. Lo ideal es colocarlos en los estantes centrales o en la puerta de la nevera para la mantequilla o embutidos.

Las verduras y frutas frescas (uvas, moras y frutillas) deben mantenerse en los cajones ubicados en la parte inferior ya que las temperaturas muy bajas pueden estropearlas.

Las sobras o alimentos cocidos se preservan mejor al guardarlos en envases limpios con tapas herméticas (de preferencia) y ubicados en los estantes superiores del refrigerador.

La carne y el pescado pueden conservarse en la nevera si se van a consumir en un corto plazo (1 día) dependiendo del tipo, de lo contrario es mejor congelarlos.

¡Al congelador!

Una excelente manera de preservar los alimentos en condiciones aptas para su consumo es congelarlos, sigue estos consejos a la hora congelar tus comestibles:

Separar la carne, pollo o pescado en porciones y guardarlos en recipientes o bolsas plásticas es muy útil ya que no se recomienda volver a congelar los productos una vez descongelados.

Al congelar pescado se recomienda quitarle las tripas, las escamas y la cabeza, lavarlo, secarlo y envasarlo correctamente.

También puedes congelar alimentos preparados en envases aptos para el microondas, dejándolos enfriar antes de meterlos en la nevera.

Es recomendable colocar una etiqueta con la fecha de congelación en los alimentos, de manera que tengas una guía sobre el tiempo apto para su consumo.

Puedes cocinar las verduras y colocarlas en fundas cerradas y congelarlas. Guarda porciones pequeñas para que puedas descongelarlas y preparar ensaladas muy rápido.

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